Comentario de la segunda semana de clases: Continuando con nuestro primer tema, los antecedentes de la cultura y de la Iglesia en Europa siglos XV-XVI, lo primero que me da que pensar es la complejidad de factores que influyeron para que se realizara el inevitable descubrimiento de nuestro continente americano, su conquista y colonización por parte de la sociedad europea. Conocer al hombre europeo de estos siglos, especialmente al hombre español y portugués, nos lleva a comprender su actuación en las tierras descubiertas, no muy diferente de las que tuvo en su reconquista de los lugares ocupados por los árabes y judíos, como por ejemplo Granada. Un primer aspecto de esta sociedad europea y su mentalidad, es el resurgimiento del caballero, que en su deseo de ganar honra y riqueza veía en la espada el medio de conseguirlo. Estos hidalgos por sus servicios hechos al rey merecían la concesión de un estatus más alto por parte del soberano agradecido. También me parece era una sociedad que vivía amenazada, desde los pobres hasta los nobles y príncipes. Amenazados por la peste negra que causaba estragos en toda Europa del siglo XV, con graves consecuencias en lo social y económico, muertes, pobreza, hambre, desempleo. Los monarcas y lo nobles también veían amenazados sus dominios y poderes, además de sus ambiciosos deseos de riqueza, lujos y extravagancias. Amenazada por la presencia del Islam y el avance del imperio turco-otomano en sus fronteras. Geográficamente, podemos decir que la península ibérica estaba situada estratégicamente de modo que tenía todas las posibilidades de expansionismo. Tenía cerca África y todos los adelantos en conocimientos de navegación, por parte de los portugueses, españoles e italianos y toda la experiencia en técnicas, rutas, instrumentos de navegación, favorecía la futura navegación por los mares desconocidos. Sobre todo hacia el oeste ya que en el este, Europa seguía acosada por los turcos islámicos. En este movimiento expansionista entran contradictorios intereses, no solamente la búsqueda de nuevas tierras, de nuevas rutas mercantiles, de sueños aventureros, también por parte de la nobleza, encontrar nuevas fuentes de riqueza, por parte de los príncipes además de su instinto adquisitivo, su fervor por las cruzadas, una sed de conocimientos geográficos y el deseo de perpetuar sus nombres. Muy importante dentro de este contexto es el movimiento de expulsión y reconquista contra los árabes y judíos, y cuando los límites de su expansión interna se alcanzaron, la sociedad medieval comenzó a buscar nuevas fronteras a través de los mares. La monarquía era el centro de la organización de toda la sociedad medieval castellana. Esta sociedad patrimonial construida en torno a una concepción de obligaciones mutuas, simbolizadas en las palabras servicio y merced, se desmoronó a finales de la Edad Media, pero se reconstruyó durante el reinado de Fernando e Isabel, y se llevó a través del océano implantándose en las islas y en el continente americano. Los reyes católicos, fueron los monarcas de lo que era esencialmente una sociedad medieval renovada. La lealtad instintiva de los súbditos, y la creciente clase de letrados era una reserva de servidores que los monarcas poseían para el mantenimiento de su autoridad. El humanismo renacentista y la religión establecida con fuertes sugerencias escatológicas, produjeron ideas y símbolos que resaltaban la imagen de la monarquía, como una misión divina de purificar la península de cualquier resto de dominación árabe y, como preludio para llevar el evangelio a las tierras más remotas. Tal empresa misionera, confiada a la corona de Castilla, dotó de una justificación moral para la conquista y colonización.
Comentario de la segunda semana de clases:
ResponderEliminarContinuando con nuestro primer tema, los antecedentes de la cultura y de la Iglesia en Europa siglos XV-XVI, lo primero que me da que pensar es la complejidad de factores que influyeron para que se realizara el inevitable descubrimiento de nuestro continente americano, su conquista y colonización por parte de la sociedad europea. Conocer al hombre europeo de estos siglos, especialmente al hombre español y portugués, nos lleva a comprender su actuación en las tierras descubiertas, no muy diferente de las que tuvo en su reconquista de los lugares ocupados por los árabes y judíos, como por ejemplo Granada.
Un primer aspecto de esta sociedad europea y su mentalidad, es el resurgimiento del caballero, que en su deseo de ganar honra y riqueza veía en la espada el medio de conseguirlo. Estos hidalgos por sus servicios hechos al rey merecían la concesión de un estatus más alto por parte del soberano agradecido. También me parece era una sociedad que vivía amenazada, desde los pobres hasta los nobles y príncipes. Amenazados por la peste negra que causaba estragos en toda Europa del siglo XV, con graves consecuencias en lo social y económico, muertes, pobreza, hambre, desempleo. Los monarcas y lo nobles también veían amenazados sus dominios y poderes, además de sus ambiciosos deseos de riqueza, lujos y extravagancias. Amenazada por la presencia del Islam y el avance del imperio turco-otomano en sus fronteras.
Geográficamente, podemos decir que la península ibérica estaba situada estratégicamente de modo que tenía todas las posibilidades de expansionismo. Tenía cerca África y todos los adelantos en conocimientos de navegación, por parte de los portugueses, españoles e italianos y toda la experiencia en técnicas, rutas, instrumentos de navegación, favorecía la futura navegación por los mares desconocidos. Sobre todo hacia el oeste ya que en el este, Europa seguía acosada por los turcos islámicos. En este movimiento expansionista entran contradictorios intereses, no solamente la búsqueda de nuevas tierras, de nuevas rutas mercantiles, de sueños aventureros, también por parte de la nobleza, encontrar nuevas fuentes de riqueza, por parte de los príncipes además de su instinto adquisitivo, su fervor por las cruzadas, una sed de conocimientos geográficos y el deseo de perpetuar sus nombres.
Muy importante dentro de este contexto es el movimiento de expulsión y reconquista contra los árabes y judíos, y cuando los límites de su expansión interna se alcanzaron, la sociedad medieval comenzó a buscar nuevas fronteras a través de los mares.
La monarquía era el centro de la organización de toda la sociedad medieval castellana. Esta sociedad patrimonial construida en torno a una concepción de obligaciones mutuas, simbolizadas en las palabras servicio y merced, se desmoronó a finales de la Edad Media, pero se reconstruyó durante el reinado de Fernando e Isabel, y se llevó a través del océano implantándose en las islas y en el continente americano. Los reyes católicos, fueron los monarcas de lo que era esencialmente una sociedad medieval renovada. La lealtad instintiva de los súbditos, y la creciente clase de letrados era una reserva de servidores que los monarcas poseían para el mantenimiento de su autoridad. El humanismo renacentista y la religión establecida con fuertes sugerencias escatológicas, produjeron ideas y símbolos que resaltaban la imagen de la monarquía, como una misión divina de purificar la península de cualquier resto de dominación árabe y, como preludio para llevar el evangelio a las tierras más remotas. Tal empresa misionera, confiada a la corona de Castilla, dotó de una justificación moral para la conquista y colonización.